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Anécdota VII
Escribir “algo sencillo” es meramente
representar en trazos: ideas, pensamientos, proyectos y recuerdos. ¡Aquí
comienza el problema! Los recuerdos involucran vivencias y eso es más
difícil de transmitir. Compartimos recuerdos, pero las vivencias son
diferentes para cada uno.
¿Las más? ¡Innumerables! Pasan “solamente” por 40 años de integrar voces con
sonidos, proyectos con realidades, compañerismo con amistad. Se visten de
azul ayer y de verde hoy. Van desde “Hoy comamos y bebamos” hasta el “Requiem”,
pasando por “Hermano Sol, Hermana Luna”, el “Magníficat”, la “Misa Criolla”,
el “Stabat Mater” y 300… ó no se ¡cuántas más! Se acompañan con palmas,
bombo, guitarra, charango, chaucha u orquestas de cámara o sinfónicas.
Tienen siempre la imagen del “Director” que transmite conocimientos,
sentimientos y, sobre todo, emoción.
Pasan por una mano que me aprieta suavemente al llegar al altar y un susurro
que dice “¡qué bien sonó el Laudate!”
Pasan por recorrer emocionada el Muro de los Lamentos y Haifa mirando como
si los hubiera conocido antes, porque eran exactamente los que me describía
mi abuela.
Pasan por quedarme muda después de cantar folklore frente a Juan Pablo II,
por la serenata del Coro de Tolentino o por los inconvenientes por los
problemas de salud de Cristina en el viaje del 89’, a la que trataba de
distender con algunos pronósticos que felizmente se cumplieron y que hoy es
“mi compañerita de cuerda”.
Pasan por las “hijas” que me dio la música: Sandra, Cecilia, Valeria, y que
como tales ya levantaron vuelo.
Pasan por vivir con Kuqui, Miguel, Serafín y Enrique, canto, música,
familia, hijos y nietos a través de todo este tiempo en que la vida nos
premió, nada más y nada menos, con pertenecer al ¡¡“CORO ESTABLE MUNICIPAL
DE MERLO” que dirige el Maestro MIGUEL VILLAGRA!!
Sara Tabares
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