Un almuerzo original
1975... Crisis económica en la Argentina.
¿Ya vio esta película?... El Rodrigazo.
Veinte coreutas entusiastas, algo
inconcientes y un director audaz viajan a Israel para participar del “9
Festival Internacional de Coros Zimrya”, que se realiza cada dos años en ese
país.
Es el primer viaje del Coro Municipal de Merlo al exterior y el Primer Coro
Sudamericano invitado a este festival.
Por razones de vuelo, llegamos cuatro días antes del debut.
Nuestros giros en dólares se harían efectivos recién 48hs más tarde, así que
no teníamos dinero. Nos alojamos en un Albergue Juvenil donde estaban
incluídos el desayuno y la cena.
Nuestro entusiasmo era indescriptible… Nos encontrábamos con
una cultura totalmente diferente; íbamos a convivir con coreutas de distintas
partes del mundo y a recorrer lugares muy caros a nuestra espiritualidad.
El primer día, libre, para adaptarnos y recorrer brevemente
Tel Aviv… Destino: LA PLAYA!
A pesar de haber desayunado (yogurt,
mermelada, café con leche y, lo que nos acompañaría en cada comida: tomates,
pepinos y queso cottage) alrededor de las 13hs empezamos a extrañar los fideos
con tuco, el bife y las milanesas con papas fritas.
Nos reunimos en una ronda para charlar sobre
las experiencias del viaje.
Nudito en el estómago… ¿recién llegábamos y
ya extrañábamos tanto o eran los nervios pre-debut?... ¡NO!... ¡era el estómago
vacío!
Alguien sugirió tomar mate… veinte personas y
una sola pava de medio litro…Una de las chicas saca tímidamente 2 huevos duros,
otra 1 tomate, alguien unos pancitos…
Ese fue nuestro primer almuerzo en tierras
lejanas: Cubitos de huevo, de tomate y de pan, cortados con una tijerita para
uñas y servidos en la tapa de una pava de medio litro que íbamos tomando
religiosamente de a uno mientras la tapita recorría de mano en mano la ronda.
Clara Rossi
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