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Anécdota V
Un día de comienzos de marzo del '83,
cuando asistía a mi primer ensayo con el coro, en la sala del HCD, Osvaldo (Pedemonte),
quien era un conocido de mi familia (y mas tarde mi mejor amigo), me daba la
bienvenida con algunos consejos y varios comentarios. Fue en esos momentos
cuando pregunté por las chicas -todas muy lindas para mis 16- pero llamó mi
atención una morocha sobre la que charlamos especialmente.
Años más tarde, esa “morocha”, Mariana (Medina), aceptaría ser mi compañera
para toda la vida.
Con el coro CRECÍ, pasé los mejores
años de mi adolescencia, conocí a mi amor, vi nacer a mí hija, conocí
lugares impensados para mí, gente maravillosa, artistas que son mis ídolos.
Viví momentos únicos de los que nunca voy a renegar. Este coro y su gente
fueron y siguen siendo para mi parte de mi razón de vivir, por la que
agradezco a Dios profundamente.
Guillermo Rossi
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