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Quién canta, sus males espanta
Voy a volver atrás en el tiempo y detenerme
por un momento en el año 1983: euforia general por el regreso a la
democracia, entusiasmo y esperanzas depositadas en la figura del dr.Alfonsín...
Me convoca mi amiga Gabriela Aberastury
para cantar en un concierto con obras de Vivaldi con orquesta, para dos
sopranos solistas y el CORO MUNICIPAL DE MERLO. Los ensayos son en el Club
Italiano de Buenos Aires. Conozco al maestro Miguel Villagra y allí mismo,
"a cappella" le canto "Summertime", ya que no nos conocíamos. Charlamos y le
interesa el hecho de que soy profesora de Canto y me dedico al entrenamiento
de coros.
Y a partir de ese día, quedé ligada a la historia del Coro.
¡Rememoro tantas cosas!. Arduo trabajo con algunas obras
difíciles, preparación de conciertos, viajes compartidos y divertidos, y ¡
vocalizar, vocalizar, vocalizar hasta el cansancio, y aprender y repasar letras
en alemán, en francés, en latín, en italiano ¡hasta en catalán, ¿se acuerdan,
para el viaje a España?. ¡¡¡Uy, uy, uy cuánto trabajo, pero qué gratificante
escuchar los buenos resultados ¿no es cierto?.
Y lo más importante de todo: la gente, los coreutas
apasionados por el canto, por el aprendizaje, por el conocimiento de otros
mundos sonoros y otras épocas. Dedicarle horas y horas sin retribución monetaria
alguna, resignar cuestiones personales y tal vez decir no a actividades
recreativas menos exigentes, y todo para CANTAR, para disfrutar espiritualmente
y compartir el maravilloso mundo de la MUSICA.
Queridos coreutas: somos, sin duda, seres privilegiados, por
haber obtenido el don divino de la comunicación a través de nuestras voces. Y
aquí estamos, después de tantos años compartidos, festejando..... ¡CANTANDO,
SIEMPRE CANTANDO!.
¡ Feliz cumpleaños, querido Director y amados coreutas de
antes, de ahora y de siempre !. ¡Salud !.
Matilde Pérez Berlanga
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